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Consejos para vuestra boda

Dos guías rápidas: cómo encaja la música en el protocolo de la ceremonia, y cuándo conviene ir decidiéndola.

Protocolo musical de la ceremonia

No hay una única forma correcta de organizar la música de una boda, pero sí unos momentos que casi siempre llevan acompañamiento musical. Esta es la estructura habitual en una ceremonia religiosa:

Entrada

Suena mientras entran los invitados y, después, mientras entra la novia o los novios. Suele ser una pieza solemne y reconocible (Canon de Pachelbel, Marcha nupcial de Mendelssohn...), aunque cada vez más parejas eligen algo más personal.

Lecturas y salmo

Entre lecturas puede sonar una pieza instrumental breve, y tras el salmo o antes del Evangelio suele haber un aleluya cantado.

Ofertorio

Momento tranquilo, ideal para una pieza vocal o instrumental de carácter más íntimo.

Comunión

Uno de los momentos con más peso musical: suele ser el instante de mayor emoción, y es habitual un Ave María o pieza similar.

Firmas y salida

Mientras se firman los documentos suele sonar una pieza más animada, y la salida de la iglesia se acompaña con una pieza festiva.

En una ceremonia civil el esquema es más libre: música de entrada, uno o dos momentos durante los discursos o intercambio de anillos, y una pieza de salida. Aquí hay más margen para bandas sonoras, pop o versiones acústicas.

Calendario orientativo para organizar la música

Un calendario aproximado de cuándo suele decidirse cada cosa. No es una norma fija, pero ayuda a no dejarlo todo para el último mes.

¿Tenéis dudas sobre vuestro caso concreto? Escribidnos y os ayudamos a encajarlo todo.